sábado, 25 de octubre de 2014
Mi musa - Pere Ll. Mataró
El camino se diluye
entre el silencio de musas dormidas
y el humo que queda tras nuestros pasos.
En la mesa queda
el cenicero lleno de pensamientos
y un papel en blanco lleno de ausencia
dejando en evidencia
a la musa que disfruta
entre el silencio de musas dormidas
y el humo que queda tras nuestros pasos.
En la mesa queda
el cenicero lleno de pensamientos
y un papel en blanco lleno de ausencia
dejando en evidencia
a la musa que disfruta
del retiro de su vejez.
Sobre el indiferente suelo
buscando deseos perdidos
en abismos sin fondo
Sobre el indiferente suelo
buscando deseos perdidos
en abismos sin fondo
encuentro melancolías resacosas
columpiándose en el vacío estéril
donde el aire guarda
columpiándose en el vacío estéril
donde el aire guarda
el descanso de las musas cansadas
La vejez diluye la imagen
de lo que refleja el espejo
mientras estiro los surcos
de la piel arrugada
como si se tratara del traje de los domingos
en un vago intento
por corregir el pliegue
antes del intento de volver a seducir a mi musa
aletargada en la pluma
que un día dejó de abrazarme
de lo que refleja el espejo
mientras estiro los surcos
de la piel arrugada
como si se tratara del traje de los domingos
en un vago intento
por corregir el pliegue
antes del intento de volver a seducir a mi musa
aletargada en la pluma
que un día dejó de abrazarme
jueves, 16 de octubre de 2014
Se hizo el silencio - Pere Ll. Mataró
Me mata la angustia
de saberte en mi abrazo
y al momento
perderte con un chasquido de dedos,
sucumbiendo en el naufragio de lo absurdo,
en la oscuridad de lo incomprensible.
Es como caerme al vacío,
como quedarme sin aire,
es como arrancarme mis sueños
y caer en picado a la locura…
No se quién juega a juzgarme,
y lo gracioso es que no me importa,
no me quita el sueño
ya que jamás llegarán a conocerme
y en consecuencia no se merecen mi atención,
pero me duele que tú me reproches
su mentira…
Creía que me conocías,
pero me has demostrado que no.
En tu pensamiento
he dejado de ser “genuino”,
merecedor de una confianza
que has preferido nublar por
los que no tienen otra cosa que hacer
que intentar vivir una vida ajena a la suya,
una vida que ni tan siquiera les ha sido prestada,
mientras que la suya se seca
en el olvido de no saberla vivir.
Cerraste la puerta,
y no la abriste para dejarme entrar,
me dejaste fuera
y me perdí.
Se paró el viento,
ya no acuna versos,
los labios enmudecieron,
la sonrisa yace congelada
en lo más oscuro de la tristeza,
el corazón dejo de bombear sueños,
las manos perdieron su tacto
para olvidar el abrazo cálido.
Ya no hay más bailes,
se hizo el silencio.
de saberte en mi abrazo
y al momento
perderte con un chasquido de dedos,
sucumbiendo en el naufragio de lo absurdo,
en la oscuridad de lo incomprensible.
Es como caerme al vacío,
como quedarme sin aire,
es como arrancarme mis sueños
y caer en picado a la locura…
No se quién juega a juzgarme,
y lo gracioso es que no me importa,
no me quita el sueño
ya que jamás llegarán a conocerme
y en consecuencia no se merecen mi atención,
pero me duele que tú me reproches
su mentira…
Creía que me conocías,
pero me has demostrado que no.
En tu pensamiento
he dejado de ser “genuino”,
merecedor de una confianza
que has preferido nublar por
los que no tienen otra cosa que hacer
que intentar vivir una vida ajena a la suya,
una vida que ni tan siquiera les ha sido prestada,
mientras que la suya se seca
en el olvido de no saberla vivir.
Cerraste la puerta,
y no la abriste para dejarme entrar,
me dejaste fuera
y me perdí.
Se paró el viento,
ya no acuna versos,
los labios enmudecieron,
la sonrisa yace congelada
en lo más oscuro de la tristeza,
el corazón dejo de bombear sueños,
las manos perdieron su tacto
para olvidar el abrazo cálido.
Ya no hay más bailes,
se hizo el silencio.
martes, 14 de octubre de 2014
El último baile - Pere Ll. Matró
bajo una lluvia purpura
que parece gozar acariciando mi piel,
encuentro, a pesar del desorden
a mi vida.
Unos recuerdos fuera de contexto,
algunos nombres sin cara,
cierto dolor sin lógica,
y un montón de ausencias
me acompañan en esta espera.
Sigue lloviendo,
el olor de tierra mojada
invade el aire
que insiste en leerme las líneas de la mano
para sacar mi pasado a relucir,
un pasado indescifrable en el olvido
que probablemente se funde
en una parte de mí que no conozco.
De que me sirve cumplir años,
tener más experiencia,
creerme de vuelta de casi todo
si luego llega un día y me demuestra
que sigo siendo el de siempre,
que jamás cambiaré,
que llevo dentro un sabor a imposible,
que arrastro un puñado de sombras,
unos sueños a medias
y estos tristes recuerdos que seguirán conmigo
cuando ya no me quede de la vida otra cosa.
El viento me trae una melodía que reconozco…
Hacia mucho tiempo que no la escuchaba…
Me traslada hasta donde puede dar de sí mi memoria,
allí donde se encuentran en letargo las dudas y los miedos,
entre nieblas que lo humedecen todo,
donde el vértigo al mirar atrás
me dibuja siluetas que creía olvidadas,
y entre ellas reconozco la de alguien que me hace sonreír,
te reconozco a ti,
te acercas,
me rodeas en cuello con tus brazos
y al abrazar tu cintura al son de esa melodía,
descubro que es mi último baile.
invade el aire
que insiste en leerme las líneas de la mano
para sacar mi pasado a relucir,
un pasado indescifrable en el olvido
que probablemente se funde
en una parte de mí que no conozco.
De que me sirve cumplir años,
tener más experiencia,
creerme de vuelta de casi todo
si luego llega un día y me demuestra
que sigo siendo el de siempre,
que jamás cambiaré,
que llevo dentro un sabor a imposible,
que arrastro un puñado de sombras,
unos sueños a medias
y estos tristes recuerdos que seguirán conmigo
cuando ya no me quede de la vida otra cosa.
El viento me trae una melodía que reconozco…
Hacia mucho tiempo que no la escuchaba…
Me traslada hasta donde puede dar de sí mi memoria,
allí donde se encuentran en letargo las dudas y los miedos,
entre nieblas que lo humedecen todo,
donde el vértigo al mirar atrás
me dibuja siluetas que creía olvidadas,
y entre ellas reconozco la de alguien que me hace sonreír,
te reconozco a ti,
te acercas,
me rodeas en cuello con tus brazos
y al abrazar tu cintura al son de esa melodía,
descubro que es mi último baile.
lunes, 13 de octubre de 2014
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